No tengo claro si me cae peor Beckham o su estomagante mujer. Sobrentendiéndose, por tanto, que la pareja de Armani en paños menores representa para un servidor la expresión absoluta de la vacuidad y de la mercadotecnia metrosexual . Que una depende de la otra.
No tengo claro si me cae peor Beckham o su estomagante mujer. Sobrentendiéndose, por tanto, que la pareja de Armani en paños menores representa para un servidor la expresión absoluta de la vacuidad y de la mercadotecnia
metrosexual . Que una depende de la otra.

Estas reflexiones post-navideñas vienen a cuento porque David ha regresado al fútbol italiano y ha sido alineado como un puntal del Milan. Se explica el enrolamiento porque los rossoneri se han convertido en un geriátrico de insolente virilidad*, aunque sería injusto negarle a Beckham sus cualidades futbolísticas y sus competencias en el césped.
Sorprenden las unas y las otras tanto por la edad del muchacho, 34 años, como porque la planificación de la temporada contradice la ortodoxia deportiva. Unos meses Beckham se divierte en los Galaxy y otros se recicla en el calcio. Igual que los aristócratas de temporada, de sol a sol, el marido de Victoria siempre tiene un balón entre las botas.
Lo necesita para alinearse en el Mundial sudafricano y le hace falta para apuntalar su imagen de atleta intramontabile, que se diría en italiano. Es probable que Beckham conserve el papel de dios occidental cuando se retire –le ocurre a Zidane el taciturno**-, pero la apuesta por los bucles dorados, el abdomen Belvedere y el paquete de diseño sobrentienden que sus mutables ídolos le reprocharían las canas, los michelines y el recurso del viagra en cuanto se atisbara la noticia de la prosaica jubilación.
*Baresi, Costacurta, Maldini, Inzaghi, Favalli... Los ejemplos demuestran que el Milanello de Berlusconi, un vergel de patos, estanques y ..., ha obrado milagros en términos de longevidad balompédica. Quizá por influencia trascendental del Cavaliere, cuyos médicos lo consideranprácticamente inmortal desde el punto de vista inmunológico.
**Queremos a Zidane y nos ha parecido un sublime futbolista, pero su vida de hombre anuncio y sus prestaciones verbales, similares a las de Antoñete en la Ser, gozan de una reputación desmedida a cuenta, pensamos, de la devoción incondicional y de las gestas.